Un elemento de alta alcurnia

Después de las primeras entradas de introducción, toca ya entrar en materia y qué mejor manera de hacerlo que con un elemento de alta alcurnia, un elemento noble: el Neón.

El neón es un elemento que pertenece al grupo 18, el que se encuentra más a la derecha de la tabla periódica, que se conoce como el de los gases nobles. Los elementos de este grupo tienen su capa de valencia completa y, por tanto, no reaccionan con otros elementos. Podría pensarse que los gases nobles son un poco altivos y no quieren relacionarse con otros elementos. Y es que siempre ha habido clases.

El Ne es el segundo elemento del grupo de los gases nobles. El primero es el helio (He), al que dedicaré otra entrada. La configuración electrónica del Ne es 1s22s22p6. Su número atómico es 10 y su masa atómica es 20 uma.

Es un gas monoatómico, incoloro e inodoro, practicamente inerte, que se encuentra presente a nivel de trazas en el aire, pero es muy abundante en el universo.

El neón fue descubierto en el año 1898 por el químico y profesor escocés Sir William Ramsay junto con el químico británico Morris William Travers, por medio de la destilación fraccionada de aire líquido.

Aplicaciones

  • Su uso más conocido es en las luces de neón. Sí, esas que aparecen en los letreros y carteles luminosos de algunos bares, por ejemplo. ¿Cómo funcionan estas luces? Explicado en pocas palabras, los tubos de neón son tubos de cristal herméticamente cerrados, llenos con este gas, dentro de los cuales las condiciones son muy próximas al vacío. Cada extremo del tubo tiene un electrodo, y cuando se aplica una diferencia de potencial entre ellos suficientemente grande (que suele ser muy alta, de unos cuantos miles de voltios), el neón se ioniza y brilla con una luz característica, el pico de su espectro de emisión, que es de un color rojo intenso.
  • Otro de los principales usos del neón es muy similar al del helio: es un buen refrigerante, puesto que permanece líquido a temperaturas muy bajas (hasta unos -249 °C a presión atmosférica) y tiene un calor específico bastante alto, además de no reaccionar con las paredes que lo contienen.
  • Otras aplicaciones incluyen los contadores Geiger-Müller, indicadores de alto voltaje y los pararrayos.
  • El neón también se utiliza, en combinación con el helio, para la fabricación de láseres HeNe de baja potencia.

¿Queréis conocer alguna curiosidad relacionada con el neón? Acudid a la página ¿Sabías qué…?

Este elemento químico aparece en la letra de muchas canciones. En el panorama nacional, por ejemplo, La orquesta Mondragón, con su inconfundible líder, Javier Gurruchaga,  triunfó en los años 80 con su canción “Corazón de Neón”.

Esta canción salió a la luz en 1987, como parte del album “Ellos las prefieren gordas”, y es una crítica de las grandes ciudades, con grandes edificios, deshumanizadas, y sin corazón.

Pero la Química traspasa fronteras, y así encontramos al grupo alemán Kraftwerk, que en el año 1978 despuntó con su canción “Neonlicht”.

Esta canción, pionera de la música electrónica y un tanto psicodélica, ha sido versionada en múltiples ocasiones por grupos tan conocidos como Orchestral Manoeuvres in the Dark (1991), Simple Minds (2001) y U2 (2004).

Y las luces de neón siguen de actualidad, a pesar de que una gran parte de ellas han sido sustituidas por luces LED. En 2013, Demi Lovato, cantante estadounidense, famosísima actualmente por la canción “Échame la culpa”, que canta a dúo con Luis Fonsi, dedicó esta canción al neon… y a sus luces.

Y hasta aquí el neón. Espero que os hayáis quedado deslumbrados 🙂