El cuarto elemento

Esta nueva entrada está dedicada al cuarto elemento de la naturaleza, de acuerdo con la mitología clásica: el fuego.

Se puede definir el fuego como una reacción química de oxidación – reducción que se caracteriza por la emisión de luz y calor, acompañada de humo, llamas o de ambos. En esta reacción de combustión se produce un intercambio de electrones entre un material que los gana (agente oxidante) y un material que los pierde (agente reductor). En esta reacción de combustión se denomina comburente al agente oxidante y combustible al agente reductor.

Tradicionalmente se consideraba que en el fuego intervenían 3 elementos: el combustible, el comburente y el calor. Por ello se hablaba del triángulo del fuego.

Se denomina combustible a cualquier sustancia capaz de arder. Dicha sustancia puede presentarse en estado sólido, líquido, o gaseoso. El comburente (normalmente el oxígeno del aire) es el componente oxidante de la reacción. El calor o energía de activación, es la energía que se precisa aportar para que el combustible y el comburente reaccionen. Este calor, expresado en términos de temperatura, depende en gran parte de los combustibles utilizados, aunque también de la presión y la atmósfera en la que se encuentren. 

Pero actualmente se habla del tetraedro del fuego, donde se considera que existe un cuarto factor, la reacción en cadena, que permite que el fuego progrese y se mantenga la reacción una vez iniciada.

Basándonos en estas aproximaciones, se puede considerar que el fuego se extingue cuando se consigue eliminar alguno de los 4 factores. Así, el fuego se apaga o desaparece al enfriar, por ejemplo con agua (se elimina el calor), al excluir el aire, por ejemplo por sofocación con una manta (se elimina el oxígeno), al evitar el acceso al combustible (por ejemplo, cerrando la llave de paso del gas) o al inhibir la reacción en cadena (por ejemplo, con polvo químico seco).

Cuando se produce un fuego, la reacción entre el combustible y el comburente provoca la emisión de ciertos productos, como se ha comentado en la definición inicial:

Llamas: Son gases incandescentes, que pueden llegar a alcanzar temperaturas cercanas a los 1700ºC. Su coloración puede darnos información sobre el tipo de combustible que está ardiendo, como puede observarse en el siguiente video:

Humo: Se compone de partículas sólidas en suspensión, resultantes de una combustión incompleta. El color del humo puede indicar qué tipo de combustible está ardiendo. Así, por ejemplo, el humo negro se corresponde con derivados del petróleo, el humo blanco se atribuye a la combustión de materias vegetales, y el humo amarillo se relaciona con sustancias químicas, como, por ejemplo, el azufre.

Gases: Son el resultado de la reacción del oxígeno (O2con los distintos elementos de la materia combustible. Algunos de los gases más peligrosos que se desprenden en un fuego son: CO (monóxido de carbono), CO(dióxido de carbono), H2S (sulfuro de hidrógeno), HCN (cianuro de hidrógeno) y NH(amoniaco).

Los fuegos se pueden clasificar en función del combustible. Así,podemos hablar de:

Fuegos clase A: Fuegos de materiales sólidos, generalmente de naturaleza orgánica, cuya combinación se realiza normalmente con la formación de brasas. Por ejemplo, madera, carbón
Fuegos clase B: Fuegos de líquidos o de sólidos licuables. Por ejemplo, gasolina, petróleo.
Fuegos clase C: Fuegos de gases. Por ejemplo, butano, propano.
Fuegos clase D: Fuegos de metales, generalmente alcalinos o alcalinotérreos. Por ejemplo, Na, K, Mg.
Fuegos clase F: Fuegos derivados de la utilización de ingredientes para cocinar (aceites y grasas vegetales o animales) en los aparatos de cocina.

El tipo de fuego determinará el tipo de extintor a utilizar. Así, por ejemplo, para extinguir un fuego clase D se utilizará exclusivamente polvo químico especial (mezcla de sales distinta para cada metal), mientras que para fuegos clases C se puede optar por polvo seco normal (basado en bicarbonatos y sulfatos) o polivalente (basado en fosfato monoamónico).

Llegados a este punto, dejamos la química para una segunda entrada, y pasamos a la música. Hay una gran cantidad de canciones que hablan del fuego.  Canciones de ayer y de hoy.

¿Quién no recuerda a Jerry Lee Lewis tocando al piano “Great balls of fire”? Esta canción, publicada en 1957, fue precisamente su mayor éxito musical, y tres décadas después dio nombre a una película basada en la vida del cantante. El que podía haber sido el gran rival de The King Elvis Presley cayó en desgracia por los numerosos escándalos que protagonizó durante su vida.

Y cómo no mencionar a The Doors, el grupo estadounidense que triunfó en los años 60 y 70 capitaneado por su líder Jim Morrison. La trayectoria del grupo no fue demasiado extensa, debido a la prematura muerte en 1973 de Morrison a la edad de 27 años, por causas no clarificadas puesto que no se le realizó una autopsia. El primer álbum del grupo, llamado The Doors, y publicado en 1967, contenía la canción “Ligth my fire”, un clásico que ha sido versionado en muchas ocasiones. Seguro que os suena la versión de José Feliciano. Pero nos quedamos con la original:

Y otro pedazo de artista, ni más ni menos que Bruce Springsteen, menciona también el fuego en una de sus canciones más conocidas, “I’m on fire”. Esta canción forma parte del disco Born in the USA, séptimo álbum de estudio de The Boss, grabado en 1984, y que fue el disco más vendido en los Estados Unidos en 1985. Bruce sigue activo a sus casi 70 años de edad. llenando todos los escenarios en los que actúa.

Saltamos en el tiempo hasta 2011. En este año la cantante británica Adele lanza su sencillo “Set fire to the rain”, parte de su segundo álbum de estudio, llamado escuetamente 21. Estos son los años que la artista tenía cuando empezó a escribir las canciones que forman parte de este disco. Este álbum fue el más vendido en el mundo en 2011 y 2012, y a día de hoy (noviembre 2018) es también el más vendido del siglo XXI.

Y para finalizar esta entrega, seguro que habéis escuchado recientemente la canción “Fuego” de Eleni Foureira, Esta cantante griega representó a Chipre en el Festival de Eurovisión de 2018, quedando en un meritorio segundo puesto. Por cierto, que Eurovisión es otra de mis aficiones frikis, junto con la de ver una y otra vez las películas de James Bond, como ya comenté en una entrada anterior.

Os dejo calentitos y disfrutando con todo este fuego, del que seguiremos hablando en la siguiente entrada.